A marcar las casillas

Estar pendiente de los números que se cantan, de las bolillas que salen. Sentarse con la mayor cantidad de cartones posibles (para aumentar las posibilidades de llevarnos el pozo) y empezar a marcar las casillas, ese es el momento de mayor emoción, el momento crucial en el bingo, empezar a marcar los cartones es lo más entretenido del juego.
Llevarnos a casa el bote de bingo es una idea muy atractiva, sobre todo porque muchas veces esto implica ganar una fuerte suma de dinero. Por eso es que tiene tanta emoción estar pendiente de los números para marcarlos en el cartón.
Algunas personas compran cartones de un color especial por cábala, otros no se fijan en eso sino en la forma de marcar las casillas, algunos emplean cruces, otros simplemente un círculo, otros un punto. En fin, toda suerte de prácticas se da en esta etapa del juego, pues cada uno tiene una manera particular de invocar a la suerte.
El hecho es que se gane o se pierda, uno pasa un momento muy agradable jugando al bingo, pues el no llevarnos el pozo a casa nunca implica una frustración o sentimiento de malestar, jugando al bingo uno se distrae y libera del estrés.
Eso es lo bueno del juego. Y después de todo, puedes no llevarte el premio a casa, pero siempre te llevas un buen recuerdo, una agradable sensación.